Escenas Albarracinenses
 
Autor: José Zapater Marconel
Prólogo: Eustaquio Castellano Zapater
Col: Clásicos
Edición: Centro de Estudios de la Comunidad de Albarracín (CECAL)
Caract: Año 2018, 200 p, 17 x 24 cms.
ISBN: 978-84-09-04664-5
     
 
Finalizaba la década de los cincuenta del pasado siglo, cuando recorría la Sierra de Albarracín, recopilando datos para mi catálogo de cuevas y simas. Mi tía Vicenta (la mayor de las hermanas Zapater Aspas) me dio a leer este manuscrito que relacionaban con mi trabajo. Efectivamente, en su índice pude comprobar que figuraban tres cuevas: Gullumín, La Horadada y La Lóbrega, a las que luego me referiré, no fijando apenas la atención en el resto del libro.
Años después, al presentar la biografía del científico Bernardo Zapater, y ganar el certamen científico-literario convocado por el Ayuntamiento de Albarracín en el año 1982, pensé en su hermano José Zapater, personaje que hoy nos ocupa, solicité nuevamente el préstamo del citado manuscrito, creía relacionaba a ambos hermanos en el campo científico. Me lo regalaran en muestra de agradecimiento por mi trabajo de recopilar una parte de la obra llevada a cabo por Bernardo Zapater.

José Zapater describe la cueva Gullumín con fidelidad en cuanto a su composición, aunque sin dar medidas que permitan imaginar su extensión y capacidad. Sin embargo, sí que relata una aventura vivida en su interior, ahora sí con medidas y detalles que la convertían en cavidad interesantísima. Gullumín, según la leyenda, fue un bandolero que utilizaba esta cueva como refugio en sus andanzas.

La segunda cueva, La Horadada, también conocida como Cueva de los espejos o Cueva del Diablo, es para José Zapater un nuevo tema en sus relatos novelescos, fantásticos, si bien la relaciona con el acueducto Albarracín-Gea-Cella que, al igual que su hermano Bernardo, ya lo situaban en época romana, como cien años después se pudo demostrar la autenticidad de la fecha.

Por último, la cueva Lóbrega de El Vallecillo, igualmente conocida como Cueva Húbriga, Hóbriga o del Pilancón, es la que mejor describe, sin que falte su fantasía. Yo mismo pude comprobar que es la de mayores dimensiones de toda la comarca y posteriormente varias expediciones catalanas pudieron alcanzar su teórico final. Esto nos permite clasificar a José Zapater como el primer espeleólogo conocido en la Sierra de Albarracín.

Son más los detalles científicos que podemos encontrar en esta narración, cita las pinturas rupestres anticipándose a la primera publicación que conocemos de las mismas, publicadas en 1892 (año en el que falleció nuestro protagonista) por Eugenio Marconell. Nos describe fósiles como la Terebratula Tetraerda y Terebratula Maxillata, así como la Spiriferina Rostrata, localizada en la Partida de la Virgen del Carmen. Y aún más interesante es el hallazgo de huellas en el pinar, en la Fuente Oscura, de un Laberintodonte y de un Cheiroterium, que medía 8 pulgadas de largo por 5 de ancho. Consultados estos datos, no hay conocimiento de su existencia en estos parajes, lo cual abre una nueva posibilidad a seguir los pasos de este narrador.

Después de leer con detenimiento esta publicación, llego a varias conclusiones: los lugares que menciona son reales. Las costumbres que relata también, aunque el tiempo las ha transformado. En cuanto se refiere a los personajes, son imaginarios, si bien se deduce que el protagonista don Pablo, al que nos presenta como gran coleccionista de caracoles, es él mismo, o sea el escritor de esta novela, José Zapater Marconel, ya que son muchas las coincidencias y basta con leer algunas de sus obras para entender, por un lado, la importancia de sus conocimientos y, por otro, la duda de que éstos fueran de un don Pablo que nos lo describe como, simplemente, un gran aficiona
 


Dirección General de Cultura y Patrimonio. Centro del Libro y la Cultura de Aragón .
Edificio Ranillas. Avda. Ranillas 5 D 50071  (ZARAGOZA)
Tel. 976 716 603 – Fax 976 71 48 08
Privacidad - Aviso Legal - centrodellibro@aragon.es