El libro electrónico
 

Bajo la denominación de ‘libro electrónico’ se ha hablado y escrito tanto del dispositivo electrónico (tangible), como de la obra almacenada en fichero informático (intangible). Dado que en el mundo digital es posible encontrarlos por separado, conviene distinguirlos ya que en el mundo ‘tradicional’ es improbable encontrarlos de otra forma que no sea unidos. Por lo tanto, de ahora en adelante, en estas líneas nos referiremos al libro electrónico como la obra o ‘E-Book’, y al dispositivo lector como ‘E-Reader’, aunque sólo sea por evitar equívocos.

La llegada de la informática ha supuesto una revolución en muchos campos, uno de ellos es la edición y publicación de libros. Se ha pasado del manuscrito, a la máquina de escribir, y de ahí al fichero informático. La mayor parte de procesos manuales (corrección, composición de páginas, etc) están ya automatizados y por tanto, la casi totalidad de los libros que se imprimen hoy en papel han salido de un archivo informático.
Ahora parece que la siguiente revolución es la supresión de ese soporte final... el papel.

Hoy en día cualquiera puede generar un documento electrónico susceptible de visualizarse en un lector de ‘E-books’, los ordenadores son cosa cotidiana y ni siquiera son necesarios programas de pago para generar nuestros propios contenidos en formato electrónico, y que además, ese formato, pueda verse en un ‘E-Reader’.

Por poner un ejemplo, suponiendo que un autor desease plasmar su obra en formato de libro electrónico, el único gasto necesario sería el de su tiempo personal, las herramientas informáticas a emplear son gratuitas: Open Office como la suite ofimática multi-plataforma (windows/linux) permite, mediante su procesador de texto (Write), generar *.DOC y exportarlos directamente a *.PDF. En el caso de querer generar un  documento especifico para E-Reader, podemos usar el programa Calibre, que además de ser también multi-plataforma, es un excelente visor, catalogador y conversor de documentos/libros electrónicos y convertir el *.PDF a un formato como el *.EPUB.

Bueno, una vez visto como se pueden generar contenidos, es fácil ver que el problema real a la hora de dar ‘el paso’ es otro. La mayoría de las editoriales que están pensando en empezar a publicar en soporte electrónico ya tienen los originales informatizados, sean en ficheros *.DOC o *.PDF. En el caso de que se partiese de manuscritos o de una impresión a máquina, habría que pasar esa obra mediante mecanografía, o software OCR (Reconocimiento Óptico de Caracteres), y después de una corrección, a un soporte en fichero informático, los *DOC o *.PDF antes mencionados (ya que son estos -normalmente- los soportes que se suelen entregar a la imprenta).

Las cuestiones que se plantean suelen ser: ¿Qué formato escoger? Algunos van ligados a determinadas plataformas y/o métodos de comercialización. ¿Es mejor decantarse por una plataforma propietaria (p.ej.: Kindle), o permitir su visualización en cualquier PC (Adobe Digital Editions)? ¿Cómo tener un control de los ejemplares vendidos o cómo impedir las copias no autorizadas?

Los sistemas de gestión de derechos digitales (DRM) encarecen el producto electrónico, pero sin ellos es posible que los autores no quieran que su obra se publique en ese formato ya que no sabrán exactamente sus números vendidos debido a las copias pirata. En caso de implementarlo, ¿qué restricciones abría? De la misma forma, si se implementa un esquema de DRM agresivo, además de hacer que los costes hagan menos atractivo
el producto, las incidencias técnicas castigan al usuario legítimo y no al fraudulento. Todas estas cuestiones no tienen fácil respuesta, y en la red se pueden encontrar múltiples ejemplos de las distintas variantes a considerar. Por lo tanto, no hay una fórmula mágica, así que lo mejor es conocer un poco más las opciones a manejar.

Los formatos de libro electrónico

Los dispositivos de lectura de libros electrónicos (E-Readers) soportan una gran cantidad de formatos de ficheros. Dado que en su mayoría, sus prestaciones exceden a las de su contrapartida física (leer textos), se les ha dotado de soporte para poder leer desde ficheros de sonido (mp3, wav), pasando por archivos comprimidos (zip, rar), hasta ficheros de imágenes (bmp, jpg, png,tif). Todo ello según modelos y fabricantes. Sin embargo, lo que sí tienen todos (o casi todos) en común, es la posibilidad de leer HTML y texto plano (TXT).

Además de estos contenedores genéricos de información, se han desarrollado una serie de formatos para la publicación digital de documentos. Algunos de ellos tienen exclusivamente esa finalidad, en algún otro caso, como el del formato PDF, es sólo una más de las aplicaciones de dicho formato.

Actualmente la mayoría de los formatos de libro electrónico siguen el modelo definido por la especificación OPF (Open 16 Packaging Format). Esta especificación está estrechamente relacionada con otra, la OPS (Open Publication Structure), que se ocupa de la estandarización de la forma de representar contenidos de publicaciones electrónicas.

La OPF define el mecanismo por el cual varios componentes de una publicación OPS son unidos entre si para crear una estructura y semántica adicionales para la publicación electrónica. Específicamente, la OPF:

Describe y referencia todos los componentes de la publicación electrónica (anotaciones, imágenes, estructuras de navegación del contenido).
Provee de metadatos a nivel de publicación.
Especifica el orden lineal de la lectura de la publicación. Provee de un sistema de compatibilidad hacia atrás cuando se empleen extensiones a la OPS no soportadas.
Provee de un mecanismo para especificar una tabla de contenidos de forma declarativa.

La OPF está basada en XML a causa de su generalidad y simplicidad, y de que los documentos XML se adaptan con facilidad a las futuras tecnologías y usos. Además, el XML provee de unas reglas bien definidas
para la sintaxis de documentos, que tiende a eliminar costos de implementación, y a reducir los problemas de incompatibilidad.

Los formatos mas extendidos serían los siguientes:

EPUB
Extensión: EPUB
Se trata de un estándar abierto desarrollado por el International Digital Publishing Forum (IDPF), un estamento internacional participado por cientos de editoriales interesadas en desarrollar un formato único de edición. Es uno de los estándares con mayor progresión, siendo cada vez mayor el número de dispositivos que tienen soporte nativo, además de software de ordenador. Incluso Adobe utiliza una derivación de este formato con su propio sistema DRM. http://www.idpf.org/

Mobipocket
Extensión: PRC/MOBI
Se trata de un estándar abierto basado en el OPF, con soporte de imágenes y la posibilidad de inclusión de frames y javascript. Su origen data del año 2000, pues fue uno de los primeros formatos adaptados a las PDA para la lectura de libros electrónicos. La empresa que lo creó (Mobipokect) fue comprada por Amazon en 2005. http://www.mobipocket.com

Amazon Kindle
Extensión: AZW

Se encuentra basado en el Mobipocket standard, pero incorporando el sistema de DRM de Amazon. Cuenta únicamente con soporte en los dispositivos de la propia Amazon, así como de una amplia oferta de libros para descargar. http://www.amazon.com

FictionBook
Extensión: FB2
Se desarrolló en Rusia en 2004 y se ha extendido mayoritariamente en este país, utilizando un formato de XML propio. No cuenta con apenas dispositivos de hardware que lo soporten, aunque existe abundante software para PC que lo admite. http://fictionbook.org/

Microsoft Reader Book
Extensión: LIT

Por supuesto el gigante de Redmon cuenta con su propia versión de formato electrónico para libros. Utiliza DRM para la protección de la duplicación y la lectura no autorizada, sólo se pueden leer con el programa Microsoft Reader. http://www.microsoft.com

eReader/Palm Media
Extensión: PDB

Alternativa de PALM, uno de los principales fabricantes de PDA y ordenadores de bolsillo cuenta con su propio formato de llibro electrónico para Iphone, PalmOS, Symbian, Blackberry y Windows Mobile, etc. Simula los libros en papel, al mostrar en pantalla una página cada vez. Soporta hipervínculos. http://www.ereader.com/

Broadband eBooks/Sony Media
Published as: LRF, LRX

Es el formato digital utilizado por Sony. Se trata de un estandar propietario y no se conoce ningún otro hardware que lo soporte que no sea de Sony. La extensión LRX corresponde a los libros protegidos por DRM. http://www.sony.com

Adobe Portable Document
Extensión: PDF

Quizás el estándar en la actualidad de los libros electrónicos. Se trata de un modelo propietario desarrollado por Adobe para la edición y almacenamiento de documentos destinados a la impresión. Es muy semejante al libro en papel, al conservar el texto maquetado por páginas. Soporta hipervínculos. Deriva del Postscript, y se ha utilizado durante muchos años como soporte para la edición de revistas, manuales, trípticos, etc. Prácticamente todos los lectores de Ebook actuales soportan el PDF de modo nativo. Quizás su parte más controvertida es el importante desarrollo que está llevando a cabo Adobe en este formato para la implementación de DRM, de cara a impedir la duplicación de ficheros protegidos. http://www.adobe.com/

Una especial atención merece el formato PDF (Portable Document Format), que a pesar de ser un formato no diseñado específicamente para los E-Readers, su ubicuidad y difusión han hecho que se soporte de forma estándar en prácticamente todos los dispositivos de este tipo.Como se ha dicho antes, es un formato propietario, cuyo origen inicial era el de almacenar información textual e imágenes, manteniendo un formato/maquetado fijo, independiente del dispositivo de representación. De ese primer objetivo, se ha pasado
mediante la evolución de la tecnología, a almacenar múltiples tipos de estructuras de información (sonido, video, javascript, formularios interactivos, etc) en un sólo tipo de fichero (PDF), convirtiendo a este formato en un estándar de facto, y contenedor genérico de información.

Por lo anterior, conviene destacar que no todos los PDF pueden ser visualizados en los E-Readers, y que si se opta por este formato para la publicación de una obra digital, deben tenerse en cuenta que la mayoría de las herramientas de generación de contenidos PDF, permiten especificar el ‘destino’ o ‘plataforma’ a donde irá dirigida la publicación, ajustando una serie de parámetros mediante la selección de ‘perfiles’ de trabajo (p.ej.: publicar para la web, publicar para lector electrónico o publicar para impresión).

En general, la decisión de qué formato emplear para la publicación de una obra dependerá de la plataforma o plataformas donde se leerá. Como hemos visto hay varios formatos que están ligados a un software o hardware de determinado fabricante. En estos casos, estos formatos no se pueden crear directamente, como un EPUB o un PDF, si no que normalmente, son creados a partir de un estándar como PDF y procesados –por la empresa que distribuye la obra- para añadir las estructuras de DRM (Gestión de Derechos Digitales) que vincula el contenido con la plataforma. La gestión de derechos digitales Mas conocida por su acrónimo en inglés, DRM (Digital Rights Management), estos términos comprenden una serie de tecnologías encaminadas a controlar el uso y el acceso de las obras digitales por parte de los usuarios. En los casos de las publicaciones electrónicas,  estas técnicas son empleadas por las editoriales y/o propietarios de los derechos de autor para limitar las posibilidades de copia o distribución de ejemplares de una obra, la posibilidad de transformación de la misma, la impresión de todo o parte de la obra, o su acceso de acuerdo a un número de veces, o una fecha, o a una circunstancia elegida unilateralmente por estos.

Este punto, supone un salto cuantitativo en la percepción que tiene el usuario cuando adquiere una obra con esta característica (DRM). A diferencia de la contrapartida física (libro de papel), el usuario es eso, usuario... y no propietario. Esto supone que puede ocurrir que por alguna circunstancia, fallo del soporte de la plataforma (hardware/ software), impago, cese de actividades de la entidad que gestiona el DRM, etc, el usuario no pueda acceder a la obra por la que ha pagado, y eso explica entre otras cosas el por qué del rechazo a pagar lo mismo por un libro electrónico con DRM que por uno de papel, siendo que el primero es un ‘alquiler’ y el segundo es una compra.

Naturalmente, el editor (o el dueño de los derechos) quiere tener un control sobre la obra y evitar que un montón de personas se beneficien de la distribución de copias no autorizadas. Es por esto que los sistemas de DRM se implementan de muchas formas, algunas mas intrusivas que otras, pero todas, sin excepción acaban
siendo derrotadas técnicamente, por el mero hecho de que es imposible prevenir la copia en un sistema de negocio que se basa, precisamente, en vender copias de un original. Teniendo en cuenta esto, a la hora de tomar la decisión acerca de implementar   DRM y como, hay que evaluar el costo económico que suponen las medidas de seguridad, el coste económico que generará las incidencias técnicas, y el malestar que creará en los usuarios legítimos (no así en los ‘piratas’ que disfrutaran de versiones sin restricciones).

En el mundo de la música esta situación ya se ha vivido antes, y si bien aún prevalecen muchos ejemplos de tiendas online que venden con DRM, la tendencia actual es la eliminación del DRM y la sustitución por cuotas de acceso o tarifas planas, máxime cuando las grandes tiendas como eMusic, Dogmazic, y Amazon ya venden sin DRM e iTunes también ha seguido el mismo camino con el catálogo de EMI Records.

En el mundo del libro digital, algunas de las iniciativas pioneras en este sentido han sido encabezadas por editoriales técnicas como O’Reilly. El servicio Safari Books Online, permite, a partir de una suscripción mensual de 22.49$, acceso online a 10 libros al mes, de una biblioteca de mas de 8000 títulos (por 42,99$ se tiene acceso total).

Llegados a este punto, ¿hay que resignarse a las copias sin control? No necesariamente, si bien como se ha dicho antes, no hay ningún sistema perfecto, hay algunos sistemas que mantienen un cierto grado de disuasión, al menos, temporalmente. Entre las formas mas utilizadas par evitar que se haga con un libro digital, lo mismo que con un libro físico, es decir... prestarlo, está la de vincular con información personal el ejemplar que se le vende (alquila, mas bien) al usuario. Este proceso de ‘personalización’ tiene varias posibilidades de implementación, pero en su aspecto principal son idénticas. En un primer caso, se puede hacer que al vender un libro electrónico este vaya firmado con un número de serie, y a su vez este número está vinculado a la identificación del cliente.

El número no llama la atención del usuario porque seguramente no sea consciente de que está ahí, y es posible (aunque improbable) que ni siquiera haya una protección anti copia y por eso lo ‘preste’ a alguien más haciendo una copia. La idea es que si ese libro acaba en una red P2P o es detectado, a través del número de serie se puede saber quién ha sido el usuario original y responsable de la primera copia.

Este sistema ha sido empleado por Palm Digital Media, hoy en día conocida como Ereader, que enlaza la información de la tarjeta de crédito del comprador a la copia del libro electrónico para desalentar la distribución de los libros. Los libros electrónicos de Microsoft, en su modalidad mas estricta (exclusivo para el dueño) deben ser adquiridos previa apertura de cuenta en Microsoft Read, lo cual asegura que, cuando es descargado el libro, éste se vuelve enlazado a la cuenta Microsoft Passport del ordenador. De esta forma el libro sólo se puede leer en el ordenador desde el que se ha descargado.

Otra de las formas empleadas para el control de las publicaciones es la verificación de los permisos de una obra online contra un servidor de DRM. Aquí el dispositivo de lectura, ya sea un ordenador o un E-Reader se
conecta a un servidor online, contra el que se identifica y este le otorga los derechos de acceso a la obra, que aun residiendo localmente en el propio dispositivo de lectura, son inaccesibles por estar cifrados. El acceso se produce previa confirmación del servidor de DRM. Este es uno de los principales motivos por el que los E-Reader, cada vez más, van dotados de conexión a internet (además de poder navegar por la red y acceder a
recursos online, como periódicos), es necesaria una conexión para acceder a los contenidos, y llegado el caso, controlar lo que el usuario lee mediante esta modalidad de DRM. Esta última modalidad, la de una infraestructura permanente online, es la más costosa y sólo está al alcance de grandes empresas (Amazon, Sony, etc), y aun así no carentes de problemas y polémicas, sobretodo en el apartado de soporte al cliente y
cuestiones de privacidad.

 
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